Relato de un Adolescente:
Hay puertas abiertas a universos paralelos, nunca las habia visto antes, pero habia leído, y tenido información, sobre sitios donde habian desaparecido naves, y personas frente a muchos testigos.
Hay puertas abiertas a universos paralelos, nunca las habia visto antes, pero habia leído, y tenido información, sobre sitios donde habian desaparecido naves, y personas frente a muchos testigos.
Mundos en diferentes dimensiones, que por algún efecto pierden la sincronización de su paralelismo, y son las fisuras de las cuales se oye decir, tragan aviones, barcos, y personas.
Isilo 1962
Era implacable y fastidiosa, la garúa que complementaba el paisaje de aquella gris y por demás fría mañana de Abril de 1962, cuando acompañé a Augusto, amigo desde mi infancia, hasta Antimano, un poblado en las afueras de la ciudad, donde iba a mostrarme un secreto, con que había estado martirizando mis oídos repetidamente durante toda la semana anterior. Antes de llegar al sitio exacto nos detuvimos, Augusto tomó la palabra para darme una serie de consejos en un tono casi paternal, sobre lo que debía hacer o no hacer al ver su tan festinado secreto. Procedió después de los consejos a someterme a un dramático y severo juramento –muy parecido al que hacíamos cuando éramos mas niños- cumplido este requisito, ya estaba hartamente fastidiado y molesto, por tanto, protocolo, que él se empeñaba en llamar precauciones.
Procedimos pues a dirigirnos a través de una enmarañada maleza de enredaderas muy altas, de algo que debió haber sido, un jardín en un pasado remoto, hasta un vetusto caserón abandonado que aun se erguía con rasgos de mansión de una época olvidada, me guió directamente hasta la habitación de la que me había hablado durante el camino. Donde imaginé por la decoración de azulejos en las paredes, estuvo instalada la cocina en su mejor tiempo.
Augusto arrimó unas tablas que tapaban un destartalado armario adosado a una pared, el cual empujo hacia un rincón, luego sin grandes presentaciones, me señaló hacia el sitio donde había estado el mueble y como en un acto de magia, allí estaba “eso”. Que de inmediato me impresionó, porque no daba crédito a mis ojos, era algo así como un extraño aro, o un globo brillante de un tamaño mediano aproximadamente del diámetro de la boca de un balde de agua, aunque no era redondo porque se desformaba constantemente con movimientos lentos y ondulantes que no dejaban precisar su forma real. Un agujero del que escapaba una luz brillante por un lado y por el otro lado luz tenue amarilla... estaba allí abierto en el aire... Colgando en “nada” a una altura como de metro y medio del piso... Pero lo que más me impresionaba era la zona que bordeaba ese “Globo”, parecía viva, ondulante y sinuosa como una serpiente, el aire que lo rodeaba parecía un líquido, como si estuviera cargado de algún tipo de energía desconocida.
El movimiento constante del aire alrededor del “Globo” me desconcertó aún mas que la primera impresión, de la cual todavía aún no lograba sobreponerme y que me impedía respirar y actuar con normalidad, comencé a tratar de controlar mi estado de ánimo, haciendo ejercicios respiratorios, para volver a mi estado normal, pero cada vez que veía la cara de mi compañero, me descorazonaba, estaba tan pálido que parecía cadáver.
Me hizo una seña casi sin moverse, donde entendí, que me acercara y mirara al interior del “Globo”, me llené con el poco animo que aun me quedaba, y receloso de que ocurriera algo imprevisto me acerqué a la luz, pensaba que esa luz podía hacerme daño, primero pasé la mano a través de ella luego me acerqué con recelo y me asomé, al mirar al interior del “Globo” vi algo que todavía hoy no logro ni comprender ni explicar muy bien. Vi lo que podía ser una ciudad con su trajinar de personas caminado, pero no comprendí bien los movimientos de la gente, parecía que mientras andaban mezclaban sus cuerpos, caminaban entre unos y otros, ocupando el cuerpo de la persona de adelante, luego salían o simplemente lo traspasaban o se quedaban dentro del otro cuerpo, como si se desmaterializaran y se integraran en otro cuerpo, todo esto con movimientos muy rápidos, era algo superior a mi entendimiento, que escapaba a mi imaginación y lo situaba muy lejos de mi inteligencia. Salvo por este desconcertante detalle parecía gente igual a nosotros, rutinaria, caminando en una calle o en un sitio que podía ser un suburbio de esa ciudad. De repente vino a mí la idea de que estaba mirando por el lado equivocado y por eso estaba viendo esas cosas incomprensibles, entonces di la vuelta y me situé para mirar la parte posterior del “Globo”, por donde salía la luz amarilla, ¡qué sorpresa!, el paisaje era otro, algo que no parecía tener nada que ver con lo que he narrado anteriormente. Vi unas apacibles y verdes montañas de crestas nevadas, y un impetuoso río que bajaba raudo de ellas, un verde bosque de pinos que llegaba hasta las orillas del río, se podía respirar el aire fresco que llegaba de las montañas de picos blancos, la visión estaba más cercana que las imágenes del paisaje anterior, podía ver todo con detalle.
Hubiera metido la mano y tocado los arboles, si el temor almacenado, no me lo hubiera impedido, y también la promesa que le hice a Augusto cuando me dio los consejos iniciales.
No deseo juzgarlo, pero creo que tenia mas temor a lo desconocido que miedo, cuando insistió que tenia que tomar todas las precauciones me dijo “la primera vez que lo vi, metí la cabeza para tratar de mirar otros ángulos, y una fuerza extraña trató de halarme hacia dentro y me costó mucho esfuerzo librarme de esa fuerza”.
Con mis dos manos agarradas a mis espaldas, acerqué nada mas la cabeza al borde, y así me quedé ensimismado, mirando, y tratando, de absorber con mis ojos desde esa posición todo lo que más pudiera de ese bello y solitario paraje; que me transmitía una inmensa tranquilidad, por mas que traté no vi personas ni animales en el área que dominaba, - no lo voy a negar pero también sentí deseos de meter la cabeza dentro del “Globo”, pero me dominé.- No recuerdo cuanto tiempo estuve así, había perdido la noción del tiempo, no me había dado cuenta pero de repente sentí que toda esa angustia inicial era infundada, porque había desaparecido casi sin darme cuenta, una inmensa tranquilidad fue invadiendo poco a poco mi cuerpo hasta que llegó a la medula de mi espíritu, solamente quería mirar, disfrutar. Y como algo adicional trataba de identificar los tipos de arboles, o escudriñar en las riberas para ver si podía ver algún animal o algo diferente en el río, pero no vi nada de eso, sin embargo todo el paisaje me transmitía mucha paz y sosiego.
Comenzó a caer la tarde en el paisaje, la claridad comenzó a escaparse de forma inmediata. La penumbra cayó como un telón de teatro y simultáneamente con la obscuridad tras las montañas apareció una hermosa e inmensa Luna llena, un poco pálida y orbitando con giros muy rápidos alrededor de esa luna inmensa, otra luna más pequeña y mucho más brillante, enmarcadas en un cielo azul índigo que se iluminaba cada vez que la luna pequeña con su intensa luz aparecía, el paisaje, se veía por momentos en todo su esplendor como si lo iluminara un faro. El cielo se veía hermoso, con esa Luna grande y su pequeña jugueteando a su alrededor, cuajado de estrellas tan grandes como bombillos, que impresión tan alucinante.
¿A quien, Cuando, y de que forma podré contar sobre esto, sin parecer un tonto ó un loco? Pensé en ese momento. Seguí embelesado mirando ese maravilloso cielo, sus Lunas sus Estrellas. Y de corolario, un magnifico y esplendoroso Cometa, con su larga cola, parecía bordado en lo mas profundo de la obscuridad aterciopelada. Augusto rompió el hechizo, sacándome de mi éxtasis, cuando me dio una palmada en el hombro y en voz muy baja me dijo: sé esta haciendo tarde “En este Mundo”, tenemos que partir, estamos muy lejos de nuestras casas, pensé que era solamente una excusa, porque el no había disfrutado nada, pero no quiso mirar aunque yo lo llame varias veces para que mirara y conversar juntos sobre lo que viéramos, se volteó y con una voz en un tono sepulcral, me dijo, ya lo he visto todo, y con una vez creo que es suficiente, y si miras de nuevo al otro lado veras un paisaje distinto y cuando mires nuevamente a este veras otro paisaje, y otro.
Durante el regreso no hablamos mas del “Globo”, bueno a mi no me importó mucho, porque me estaba relamiendo todo lo que recordaba de lo que había visto y disfrutaba mucho tratando de trazar la línea de separación entre la fantasía y la realidad, entre la locura y la lógica, entre la verdad y la mentira. Me encontraba muy emocionado, pero ahora no por temor, sino por otra razón, trataba de buscarle sentido a lo que había visto, que pertenecía al mundo de los sueños, me encontraba buscándole acomodo a una pesadilla en un hecho de la vida real.
Mi amigo, todavía trataba de disimular y borrar los vestigios que le había dejado la angustia, podía medir en su mirada, los estragos que le había causado.
Mas tarde cuando llegamos, me confesó que desde que descubrió “Eso”, era la segunda vez que fue hasta allá y lo vio, sentía mucho temor hacia lo desconocido. Yo pienso, que el ya había catalogado el fenómeno, como lo catalogan algunas personas de espíritu raquítico y conciencia limitada, asociando “Eso” con algo maligno y siniestro”.
Pasó mas de una semana en la que casi no pude dormir, todos mis pensamientos, se revolvían en mi cabeza buscando justificar o tratando de acomodar en mi mente, primero “El Globo” después lo incomprensible de varios paisajes, en un mismo sitio, o si era el futuro, el pasado, o mundos paralelos, trataba de ubicarlos dentro de mi inteligencia de una manera lógica o ilógica, pero tratando de buscarle un espacio en mi mente de cualquier forma, algo así como tratar de meter un libro forzado en un sitio del estante, más pequeño.
Una noche comencé a torturarme, cuando le añadí un ingrediente moral al evento, porque pensé faltar al juramento que le había hecho a mi amigo Augusto, de no volver sin su compañía a la vieja casona. Sabia de antemano que nunca iba a lograr convencerlo para que me acompañara, creo que su inteligencia se había sobresaturado, había enjuiciado, sentenciado, juzgado y ejecutado el fenómeno, él era el verdugo. Me aseguró que sobre este extraño suceso, no le contaría nunca a nadie, me aclaró que si yo lo contaba a alguien y lo ponía como testigo, lo negaría. Entendí que fui una excepción, no me dio motivos para esa escogencia, - Quizá quería un testigo ante sí mismo, para estar seguro de que, lo que había visto, no era producto de su imaginación. Aparté todos esos tabúes morales, y dejando el juramento hecho a mi amigo, guardado para mas tarde en el baúl de mi conciencia, me envalentoné para volver solo.
Algo dentro de mí me incitaba, no era simple curiosidad, sentía ese algo llamando urgente a volver a ver o tal vez penetrar en el “Globo”.
Una tarde me dirigí solo a la vieja casona nuevamente muy rápido, no perdí tiempo. Cuando llegué, fui directamente a la cocina, busqué inmediatamente en la alacena, quité las tablas, pero nada apareció. Creo que no estaba haciendo las cosas correctamente, o no pude encontrar el sitio exacto, o el “Globo” había desaparecido. En ese instante me invadió una frustración, no sabia que hacer y ese imprevisto había descontrolado todo mi programa interno, no sabia que idear para que apareciera, traté de recordar cada uno de los pasos que dimos Augusto y yo cuando vinimos juntos para repetirlos, pensé que tal vez guardaban relación en la aparición del fenómeno, me di a la acción de escudriñar toda la casa, todos los rincones. Metro a metro, pasé varias horas registrando hasta el segundo piso, pero fue inútil. No encontré nada que se relacionara con el desaparecido “Globo”, -Fue así fue como la bauticé.- Todavía tenia la esperanza que hubiera cambiado el lugar de aparición. Era ya entrada la media noche, cuando decidí arrinconarme en un espacio de la cocina donde pudiera tener el mejor ángulo del lugar exacto donde lo vi la única vez. Todavía quedaba algo dentro de mí que me decía que este fenómeno podía aparecer en cualquier momento, pensé que podía ser cíclico, o tuviera un horario. Así que decidí quedarme despabilado mirando la pared donde había visto por primera y última vez “El Globo”. El cansancio me venció y creo que dormí a intervalos, aunque en mi mente estaba solo la imagen de la pared desnuda. Mi amigo se hubiera muerto de miedo de solo pensar en quedarse dormido él esa casona una noche, yo no le tenia miedo sino a las ratas que de vez en cuando pasaban correteando. Al darme cuenta que estaba amaneciendo, y no había pasado nada de lo que esperaba, y lo que fue el motivo de mi visita a ese sitio, comenzó a despertarse junto con mi cuerpo un sentimiento de frustración y rabia. Y así con el espíritu desolado, emprendí a las primeras horas del alba un lento camino de regreso a casa. Fueron largas las noches de insomnio de los días siguientes, que no apareció nuevamente? Y de repente caí en cuenta en algo que podía ser vital par la aparición del “Globo”. Que mi amigo fuese una pieza importante, que faltaba para armar ese rompecabezas, tal vez él era parte del fenómeno, - Algo así como un engranaje dentro de un motor, que sin esa pieza no funciona – Posiblemente poseía condiciones Psíquicas, física o Astrales para recibirlo. ¡Qué sé yo!. Por mas que le insinué a mi amigo Augusto, no quiso tocar mas nunca el tema de “Eso” conmigo, (Era así como él lo llamaba). Pasó el tiempo y aquella experiencia quedó solamente como un lejano recuerdo, que ha puesto siempre en duda mi memoria.
Casi por casualidad, un día cayó en mis manos un viejo libro sobre Alquimia, que comencé a hojear con desgano, porque no era en esos días una lectura que me llamara mucho la atención, había leído algunas paginas, cuando de repente un párrafo me sacó de mi apatía y llamó mi atención: “Existe un medio de manipular la materia y la Energía de manera que se produzca una fuerza extraordinaria – Lo que los científicos modernos llaman un Campo de Fuerza – Esta fuerza extraordinaria actúa sobre el observador, y lo sitúa en una posición privilegiada, frente al Universo, desde ese punto privilegiado, tiene acceso a realidades que el Espacio, el Tiempo, la Materia, y la Energía suelen ocultarnos”, esto aunado al contenido de una frase que leí mas adelante, me quito definitivamente la pereza: “Hay otros Mundos, pero todos ellos están en este”, lo que leí en esa pagina, me recordó aquella lejana mañana de Abril, cuando tuve aquella experiencia con “El Globo”, seguí leyendo con avidez, para saber mas sobre aquello, y más adelante me enteré que el nombre que se le da a mi ”Globo”, esa “Ventana”, o “Campo de Fuerza”, que se abre a otra Dimensión, a otro tiempo o a otro mundo es: “ALEPH”; Ese es el nombre, de la primera letra del “Alfabeto de la Lengua Sagrada”. En “La Kabbalá” Libro de la filosofía religiosa de los Hebreos, se designa en el ”En-Soph” como el lugar supremo del conocimiento total, un punto desde el cual el espíritu, percibe de un solo golpe la totalidad de los fenómenos, de sus causas y de sus sentidos. Se dice en numerosos textos antiguos, que esta letra tiene la forma de un hombre mostrando el cielo y la tierra, como para indicar que el mundo de abajo es un espejo y el mapa del mundo de arriba. Un punto intermedio entre él más allá y el infinito. André Bretón, interpretando “El Punto intermedio entre él Mas Allá y el Infinito”, tratado en el Segundo Manifiesto del Surrealismo dice así: “Todo induce a creer que existe un cierto punto del espíritu, desde el cual la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser percibidos como una contradicción”. Ha sido llamado el “Punto Omega” por el clérigo, estudioso de estos temas Teilhard de Chardin.
La aparición de símbolos, signos enigmáticos y de expresiones misteriosas, en las tradiciones religiosas, las obras de arte, los cuentos y costumbres del Folklore, dan fe de la existencia de un lenguaje que fue Universalmente extendido en el viejo mundo, traídas al nuevo mundo en las alforjas y las conciencias de los conquistadores y colonos, y cuya significación histórica parece situarse en la raíz misma de nuestra existencia, de nuestros conocimientos y de nuestros valores. Lo que les voy a relatar a continuación viene a corroborar aun más, la identificación de esa letra llamada “ALEPH”: Hermes Trimegistro, fue un Rey pre-Faraonico, de épocas muy remotas, de el viene el nombre de Arte Hermético que se le da a la Alquimia, a el se le atribuyen varios tratados alquímicos, entre ellos “La Tabla Esmeraldina” que es sin duda alguna, el resumen mas claro de la “La Gran Obra Universal”.
Casi por casualidad, un día cayó en mis manos un viejo libro sobre Alquimia, que comencé a hojear con desgano, porque no era en esos días una lectura que me llamara mucho la atención, había leído algunas paginas, cuando de repente un párrafo me sacó de mi apatía y llamó mi atención: “Existe un medio de manipular la materia y la Energía de manera que se produzca una fuerza extraordinaria – Lo que los científicos modernos llaman un Campo de Fuerza – Esta fuerza extraordinaria actúa sobre el observador, y lo sitúa en una posición privilegiada, frente al Universo, desde ese punto privilegiado, tiene acceso a realidades que el Espacio, el Tiempo, la Materia, y la Energía suelen ocultarnos”, esto aunado al contenido de una frase que leí mas adelante, me quito definitivamente la pereza: “Hay otros Mundos, pero todos ellos están en este”, lo que leí en esa pagina, me recordó aquella lejana mañana de Abril, cuando tuve aquella experiencia con “El Globo”, seguí leyendo con avidez, para saber mas sobre aquello, y más adelante me enteré que el nombre que se le da a mi ”Globo”, esa “Ventana”, o “Campo de Fuerza”, que se abre a otra Dimensión, a otro tiempo o a otro mundo es: “ALEPH”; Ese es el nombre, de la primera letra del “Alfabeto de la Lengua Sagrada”. En “La Kabbalá” Libro de la filosofía religiosa de los Hebreos, se designa en el ”En-Soph” como el lugar supremo del conocimiento total, un punto desde el cual el espíritu, percibe de un solo golpe la totalidad de los fenómenos, de sus causas y de sus sentidos. Se dice en numerosos textos antiguos, que esta letra tiene la forma de un hombre mostrando el cielo y la tierra, como para indicar que el mundo de abajo es un espejo y el mapa del mundo de arriba. Un punto intermedio entre él más allá y el infinito. André Bretón, interpretando “El Punto intermedio entre él Mas Allá y el Infinito”, tratado en el Segundo Manifiesto del Surrealismo dice así: “Todo induce a creer que existe un cierto punto del espíritu, desde el cual la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser percibidos como una contradicción”. Ha sido llamado el “Punto Omega” por el clérigo, estudioso de estos temas Teilhard de Chardin.
La aparición de símbolos, signos enigmáticos y de expresiones misteriosas, en las tradiciones religiosas, las obras de arte, los cuentos y costumbres del Folklore, dan fe de la existencia de un lenguaje que fue Universalmente extendido en el viejo mundo, traídas al nuevo mundo en las alforjas y las conciencias de los conquistadores y colonos, y cuya significación histórica parece situarse en la raíz misma de nuestra existencia, de nuestros conocimientos y de nuestros valores. Lo que les voy a relatar a continuación viene a corroborar aun más, la identificación de esa letra llamada “ALEPH”: Hermes Trimegistro, fue un Rey pre-Faraonico, de épocas muy remotas, de el viene el nombre de Arte Hermético que se le da a la Alquimia, a el se le atribuyen varios tratados alquímicos, entre ellos “La Tabla Esmeraldina” que es sin duda alguna, el resumen mas claro de la “La Gran Obra Universal”.
Según cuenta la historia, que luego el tiempo se ha encargado de convertir en leyenda: Los soldados de Alejandro Magno en una de sus incursiones por el Bajo Nilo, encontraron en lo mas profundo de la pirámide de Gizeh, sobre lo que según ellos era, el sepulcro de Hermes, un texto escrito al parecer, por el mismo Hermes, donde empleó un diamante muy puntiagudo, para grabar sobre una placa de esmeralda estas frases, las cuales reproduzco a continuación, según la traducción del Maestro Fulcanelli: “Es verídico, sin mentira, cierto y muy verosímil, lo que está abajo es igual a todo lo que está arriba, y lo que está arriba es igual, a todo lo que está abajo” “Mediante estas cosas se realizan los milagros de una sola cosa, y como todas las cosas son, y provienen de uno, resulta que todas esas cosas nacen, por adaptación de ese algo único, el Sol, es el padre, la Luna, la Madre, el viento lo lleva en su vientre, la Tierra es su nodriza, y su receptáculo. Él es el Padre de todo. El Telemos del Mundo Universal esta aquí, su fuerza y su potencia, se conserva integra si se convierte en tierra. Él separa la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, con máxima laboriosidad. El se eleva de la tierra, y desciende del cielo. Él recibe su fuerza de las cosas superiores, y de las cosas inferiores, y obtiene por este medio la gloria del mundo. Todas las tinieblas huyen a su paso, pues Él es la fuerza, fuerza entre las fuerzas, que se sobrepone a todo lo sutil, y penetra en toda cosa sólida, así se ha creado el mundo, y de ahí surgirán admirables transformaciones, cuyo medio creativo se presenta aquí. Por eso se me ha llamado “Hermes Trimegistro”, y por eso poseo las tres partes de la filosofía Universal. Todo cuanto he dicho de la obra Universal esta completo”.
Algunas de las creencias y leyendas que la antigüedad nos ha legado, están tan universal y tan profundamente arraigadas a nuestras costumbres, que nos hemos habituados a considerarlas casi tan viejas como la humanidad misma, sin embargo, nos sentimos inclinados a investigar hasta que punto las coincidencias de muchas de estas creencias y leyendas, son fruto de la casualidad, o si bien hasta que punto podrían ser reflejos de la existencia de antiguas civilizaciones desconocidas, superiores a la nuestra, y todos cuyos otros vestigios hubieran desaparecido.
Desde Aristarco de Samos, hasta los astrónomos de 1900, la humanidad ha empleado 22 siglos en calcular la distancia entre la tierra y el sol (Km 149.400.000). Hubiera bastado por multiplicar por mil millones la altura de la pirámide de Keops construida 3000 años antes de nuestra era. Los Mayas, llevaron a una perfección minuciosa la cronología y la ciencia del calendario. Construyeron observatorios con sus cúpulas mejor orientadas que la de París del siglo XVIII, como “El Caracol” instalada sobre tres terrazas de su capital “Chinchen Iza”, conocían el año sagrado de 260 días, el año solar de 365 días y el año venusino de 584 días, la duración exacta del año solar ha sido fijada en nuestros días en 365,2420, y ya los Mayas hace 4500 años antes, lo habían fijado en 365,2422, o sea, con un error de dos diez milésimas, habían llegado a la misma cifra que hoy en día, después de largos y complicados cálculos. Entonces porque no debemos sorprendernos en el campo cosmológico, presumiendo la ausencia de instrumentos adecuados, al comprobar que a menudo los datos astronómicos más antiguos, son los más precisos, por ejemplo: en lo que a la Vía Láctea se refiere, según Tales de Mileto y Anaximenes; “Estaba constituida por estrellas, cada una de las cuales era un mundo, compuesto de un Sol y varios planetas, situados en un espacio inmenso”, Lucrecio, conocía "La uniformidad de la caída de los cuerpos en el vacío y el concepto de un espacio infinito lleno de infinidad de mundos” Plutarco mucho antes que Newton había enseñado la "Ley inversa del cuadrado las distancias". Copernico, en el prefacio de sus obras dedicadas al Papa Paulo III escribe textualmente: ” He concebido la idea del movimiento de la Tierra leyendo los manuscritos de antiguos sabios”.
Si no siendo el Arca de Noé una nave, sino una o varias regiones en diferentes partes del mundo donde quedaron aisladas comunidades enteras, durante ese periplo de tiempo que duró el diluvio, según Noé duro 190 días hasta que bajaron las aguas. Y si esos días fueron “Días Cíclicos” de los que hablaba Moisés en la Biblia. Casi tres siglos reales de los de nuestro tiempo, durante ese lapso, el conocimiento de eruditos Matemáticos, Filósofos, y otros especialistas en cualquier materia que se hayan transmitido oralmente a la siguiente generación, va siendo modificado según sea el criterio de quien la recibe, convirtiéndolos en historia, costumbres, cuentos y leyendas. Dante, en la Divina Comedia describe con precisión la constelación de La Cruz del Sur, pero esa constelación es invisible en el Hemisferio norte y ningún viajero de su tiempo pudo haberla descubierto. Jonathan Swiff en su libro “El Viaje de Gulliver a Lilliputt”, da la distancia, y el periodo de rotación de dos satélites de Marte, que no habían sido descubiertos aún en su época. Cuando el Astrónomo Asaph Hall les descubre en 1877 se da cuenta que sus mediciones, concuerdan con el cuento de Swiff. Lleno de un tipo especial de pánico, los nombra “Phobos y Deimos”, “Miedo y Terror”. Le aterroriza el hecho de que estos satélites aparezcan tan bruscamente, porque otros telescopios más potentes que el suyo, no los habían detectado un mes antes que él.
En el libro de H.G. Wells titulado “Mens Like Gods”, supone que existen tantos Universos como paginas de una Biblia, nosotros solo habitamos en una de estas paginas. Pero un genio matemático recorre la obra entera, y constituye el real e ilimitado poder que dispone el cerebro humano. Porque viajando de ese modo por otros universos vuelve de sus expediciones cargado de útiles muy eficaces para la transformación del mundo en que vivimos. El matemático estudia por ejemplo las teorías de espacios que requieren dos vueltas completas para volver al punto de partida. Ahora bien, gracias a este trabajo completamente ajeno a toda actividad en nuestro mundo existente, se pueden descubrir las propiedades, a que obedecen las partículas microscópicas elementales en los espacios micros, y sé puede por este medio, hacer progresar la Física nuclear. La intuición matemática abrirá el camino hacia otros universos y cambiará concretamente el nuestro. El genio matemático tan cercano al genio de la música pura, es al mismo tiempo aquel cuya eficacia sobre la materia es mayor. “De El mas allá absoluto” ha nacido el arma absoluta.
Excavar en la historia invisible es un ejercicio muy sano para el espíritu, porque uno logra desprenderse de esa costra de repugnancia que hay hacia lo inverosímil, que es muy natural, pero esa repugnancia a menudo ha paralizado el conocimiento y la inteligencia. Creo que nada es repugnante cuando se trata de buscar y encontrar la verdad.
Algunas de las creencias y leyendas que la antigüedad nos ha legado, están tan universal y tan profundamente arraigadas a nuestras costumbres, que nos hemos habituados a considerarlas casi tan viejas como la humanidad misma, sin embargo, nos sentimos inclinados a investigar hasta que punto las coincidencias de muchas de estas creencias y leyendas, son fruto de la casualidad, o si bien hasta que punto podrían ser reflejos de la existencia de antiguas civilizaciones desconocidas, superiores a la nuestra, y todos cuyos otros vestigios hubieran desaparecido.
Desde Aristarco de Samos, hasta los astrónomos de 1900, la humanidad ha empleado 22 siglos en calcular la distancia entre la tierra y el sol (Km 149.400.000). Hubiera bastado por multiplicar por mil millones la altura de la pirámide de Keops construida 3000 años antes de nuestra era. Los Mayas, llevaron a una perfección minuciosa la cronología y la ciencia del calendario. Construyeron observatorios con sus cúpulas mejor orientadas que la de París del siglo XVIII, como “El Caracol” instalada sobre tres terrazas de su capital “Chinchen Iza”, conocían el año sagrado de 260 días, el año solar de 365 días y el año venusino de 584 días, la duración exacta del año solar ha sido fijada en nuestros días en 365,2420, y ya los Mayas hace 4500 años antes, lo habían fijado en 365,2422, o sea, con un error de dos diez milésimas, habían llegado a la misma cifra que hoy en día, después de largos y complicados cálculos. Entonces porque no debemos sorprendernos en el campo cosmológico, presumiendo la ausencia de instrumentos adecuados, al comprobar que a menudo los datos astronómicos más antiguos, son los más precisos, por ejemplo: en lo que a la Vía Láctea se refiere, según Tales de Mileto y Anaximenes; “Estaba constituida por estrellas, cada una de las cuales era un mundo, compuesto de un Sol y varios planetas, situados en un espacio inmenso”, Lucrecio, conocía "La uniformidad de la caída de los cuerpos en el vacío y el concepto de un espacio infinito lleno de infinidad de mundos” Plutarco mucho antes que Newton había enseñado la "Ley inversa del cuadrado las distancias". Copernico, en el prefacio de sus obras dedicadas al Papa Paulo III escribe textualmente: ” He concebido la idea del movimiento de la Tierra leyendo los manuscritos de antiguos sabios”.
Si no siendo el Arca de Noé una nave, sino una o varias regiones en diferentes partes del mundo donde quedaron aisladas comunidades enteras, durante ese periplo de tiempo que duró el diluvio, según Noé duro 190 días hasta que bajaron las aguas. Y si esos días fueron “Días Cíclicos” de los que hablaba Moisés en la Biblia. Casi tres siglos reales de los de nuestro tiempo, durante ese lapso, el conocimiento de eruditos Matemáticos, Filósofos, y otros especialistas en cualquier materia que se hayan transmitido oralmente a la siguiente generación, va siendo modificado según sea el criterio de quien la recibe, convirtiéndolos en historia, costumbres, cuentos y leyendas. Dante, en la Divina Comedia describe con precisión la constelación de La Cruz del Sur, pero esa constelación es invisible en el Hemisferio norte y ningún viajero de su tiempo pudo haberla descubierto. Jonathan Swiff en su libro “El Viaje de Gulliver a Lilliputt”, da la distancia, y el periodo de rotación de dos satélites de Marte, que no habían sido descubiertos aún en su época. Cuando el Astrónomo Asaph Hall les descubre en 1877 se da cuenta que sus mediciones, concuerdan con el cuento de Swiff. Lleno de un tipo especial de pánico, los nombra “Phobos y Deimos”, “Miedo y Terror”. Le aterroriza el hecho de que estos satélites aparezcan tan bruscamente, porque otros telescopios más potentes que el suyo, no los habían detectado un mes antes que él.
En el libro de H.G. Wells titulado “Mens Like Gods”, supone que existen tantos Universos como paginas de una Biblia, nosotros solo habitamos en una de estas paginas. Pero un genio matemático recorre la obra entera, y constituye el real e ilimitado poder que dispone el cerebro humano. Porque viajando de ese modo por otros universos vuelve de sus expediciones cargado de útiles muy eficaces para la transformación del mundo en que vivimos. El matemático estudia por ejemplo las teorías de espacios que requieren dos vueltas completas para volver al punto de partida. Ahora bien, gracias a este trabajo completamente ajeno a toda actividad en nuestro mundo existente, se pueden descubrir las propiedades, a que obedecen las partículas microscópicas elementales en los espacios micros, y sé puede por este medio, hacer progresar la Física nuclear. La intuición matemática abrirá el camino hacia otros universos y cambiará concretamente el nuestro. El genio matemático tan cercano al genio de la música pura, es al mismo tiempo aquel cuya eficacia sobre la materia es mayor. “De El mas allá absoluto” ha nacido el arma absoluta.
Excavar en la historia invisible es un ejercicio muy sano para el espíritu, porque uno logra desprenderse de esa costra de repugnancia que hay hacia lo inverosímil, que es muy natural, pero esa repugnancia a menudo ha paralizado el conocimiento y la inteligencia. Creo que nada es repugnante cuando se trata de buscar y encontrar la verdad.
Incluso las épocas de cataclismos, son dignas de Amor y respeto, pues no son obra del hombre, sino de la naturaleza creadora y por lo tanto de la mano de Dios, que puede ser duro a veces, pero jamas absurdo, y si es dura la época en que vivimos, tanto mas debemos amarla y empaparla de nuestro amor, hasta que logremos desplazar esos pesados vapores que ocultan la luz del conocimiento y la sabiduría que brillan al otro lado.
Todo hombre lleva dentro de sí sus interrogantes, pero cada uno de nosotros es libre de subir a ese horrible promontorio del pensamiento y llevar antorchas para disipar las tinieblas, y llegar hasta la luz que se ve más allá, pero el pensamiento y la inteligencia humana, siempre avanzan muy despacio, aun en los grandes espíritus.
La naturaleza que a travéz de todas mis investigaciones me ha demostrado que es la mano ejecutora del creador, nos va a ir enseñando a medida que ajuste el próximo siglo, la forma como va a controlar al ser humano, aparentemente sin depredadores naturales. Nos va a mostrar la posición del eslabón que somos, en la cadena ecológica. Debemos estar prevenidos, porque lo que va a vivir nuestro siglo venidero va a ser más importante que la aparición del Budismo, estamos empezando a comprender, y para siempre, que la única religión aceptable para el hombre, es la que le enseñe ante todo a conocer, amar, y a servir apasionadamente al Universo, del cual el es el elemento mas importante, aunque la especie humana está por terminar su reinado.
La convulsión apocalíptica que conduce a la destrucción de una civilización es solamente el requisito indispensable para la regeneración de la humanidad y es él prologo para una nueva edad de oro. Por eso me pregunto: ¿Somos los únicos en el Universo? ¿Somos los Ultimos? ¿Se detuvo la evolución en el hombre? ¿Esta formándose un superhombre? ¿Ya está entre nosotros? ¿Será un individuo? ¿Será un ser colectivo?. Yo desearía que el nuevo hombre que se forme, fuese un ser colectivo, porque nada en el Universo es capaz de resistir la fuerza convergente de un numero suficiente de inteligencias agrupadas y organizadas. Pero no creo que la constitución de este ser colectivo sea el punto final de la evolución. El espíritu de la tierra, el alma de lo que vive en ella, y para ella no ha cesado de brotar. En la era de las multitudes el individuo muere, pero es la muerte la salvadora de la tradición espiritual. Morir, para nacer al fin. Muere la conciencia psicológica, para nacer la conciencia cósmica. Siente la formidable presión del dilema: Morir resistiéndose o morir obedeciendo. Mirando de cerca todo esto, refleja mejor el fondo de los pensamientos, y de las inquietudes del hombre de los nuevos tiempos, que los análisis de los estudios políticos - sociales; pronto nos daremos cuenta de ello cuando los que usurpen la función de testigos y vean las cosas nuevas, con ojos antiguos, sean fulminados por los hechos. En este mundo abierto a lo extraño, el hombre ve surgir a cada paso, puntos de interrogación, tan inmensos como eran los animales y vegetales en el periodo antediluviano. No están hechos a su medida. Pero ¿Cual es la medida del hombre? La sociología y la psicología han evolucionado mucho mas despacio que la física y la matemática. Es el hombre del siglo XIX que se encuentra de pronto en presencia de un mundo diferente. Pero el hombre de la sociología y la psicología del siglo XIX ¿es el hombre verdadero? Después de la revolución intelectual provocada por el “Discurso del Método”, después del nacimiento de las ciencias, y el espíritu enciclopédico, nos hallamos en un momento en que la inmensidad y la complejidad de lo real, deberán modificar necesariamente lo que pensábamos hasta hoy de la naturaleza del conocimiento humano, e involucrar las ideas, sobre las relaciones del hombre con su propia inteligencia. En otras palabras “Dios nos ha creado lo mínimo posible. En la libertad de este –Mínimo posible- puede estar la causa para darle mérito a esta facultad. Posiblemente Dios quiere que el hombre se rehaga a sí mismo”.
En una novela admirable, La Réquisitonnaire, Honorato de Balzac prevé el nacimiento de la Parapsicología, que se realizará en la segunda mitad del siglo XX e intentará fundar como ciencia exacta el “Estudio de los poderes Psíquicos del hombre”.
En 1891 Camille Flammarión declaraba “Nuestro fin de siglo se parece un poco al del siglo anterior. El espíritu comienza a cansarse de las afirmaciones de la filosofía que se califica de positiva. Creemos adivinar que se equivoca” Sir. H.R. Haggard, escritor Inglés muerto en 1925, en su novela “Maiwa’s Revenge” hace una descripción detallada de la evasión de su héroe, Allan Quartemain. Este es capturado por unos salvajes en la selva cuando escalaba una pared rocosa. Sus perseguidores lo tiene agarrado por un pie: el se libra de estos disparándoles un tiro por su lado derecho. Algunos años después de la publicación de la novela, se presentó un explorador inglés a la casa de Haggard. Vino especialmente de Londres a preguntar al escritor, como había podido enterarse de su aventura, con tantos detalles, pues el no había hablado de ello con nadie, por que quería ocultar el hecho de aquella muerte. Los pesimistas, ante los grande trastornos visibles que produce esta secreta emergencia, dicen que al menos hay que intentar salvar al hombre, pero este hombre no quiere ser salvado, por lo tanto no tiene que ser salvado, sino cambiado, este hombre, el de la psicología clásica y de la filosofía común y corriente ha sido ya rebasado y condenado a la inadaptación. Este mundo está sumergido ya en su tercera parte, lo han hecho sucumbir las mentes mediocres, y cerradas de personas que únicamente con estudios tradicionales, pretenden entrar al tercer milenio venidero, incondicionalmente, sin ningún otro aporte. Solamente su pobreza de espíritu, y su escasa visión de futuro les hace dignos de un poco de lastima y algo de consideración. El hombre tiene que sublimar su básico impulso de crecimiento, convirtiéndolo en una búsqueda de calidad, y asumir la responsabilidad por el planeta que domina, o perecer por una falsa cultura, eliminado así su propia especie. Hoy por hoy el hombre enfrenta, una nueva y gran amenaza como especie dominante del planeta. Ha encontrado al enemigo, y este, está dentro de el.
Releyendo aquellos viejos libros de alquimia, no de alquimia vulgar, sino la de los grandes maestros Hermeticos, encontré las respuestas a casi todas mis preguntas sobre el final de todo lo conocido, pero no esta la respuesta a como evitarlo. A mi juicio terminará en algún momento todo orden y sistemas establecidos, para dar paso a las sociedades secretas, que son las únicas que estan preparadas dialécticamente, para dirigir el mundo. Sociedades secretas a las que antiguos y modernos maestros de la alquimia han pertenecido, y pertenecen, como único modo de protegerse, de la envidia curiosa y nociva del ser humano, que daña solo por dañar. Que deberán eliminar las odiosas fronteras, y los odiosos ataques xenofobicos que durante siglos, han socavado las bases de nuestra unión fraternal, psíquica y astral. Veo ahora con más claridad que el fin de todo lo que conocemos como tal, está muy cerca. Aunque nos esforcemos por resolver el acertijo que en casi todos los libros sagrados se nos presentan, pero a la final esa es la solución, aunque siempre he creído que la respuesta está en los libros.
¿Que quedó de los millares de manuscritos de la biblioteca de Alejandría, fundada por Ptolomeo Soter, eran documentos irremplazables sobre la ciencia antigua, perdidos para siempre? ¿Dónde están las cenizas de las veinte mil obras de la biblioteca de Pergamo? ¿Que pasó con las colecciones de Pisitrato, en Atenas, y las miles de obras de la biblioteca de Jeruzalem, y la Phtah en Menphis? ¿Que tesoros contenían los millares de libros que fueron quemados en el año 213 A.C. por orden del emperador Cheu-Hoang-ti? Una vez mas el Hombre daña solamente por dañar o por temor a lo desconocido.
La Biblia, El Talmud, El Corán, y casi todos los libros sagrados parecen ser copias del libro sagrado de los "Dziam", según los que han tenido acceso a el, seria el texto más antiguo de la humanidad, un fósil literario que contiene toda la historia y todos los secretos de los orígenes de los hombres y las de las razas. El libro de Dziam habla de señores de faz resplandecientes, -Moisés adquiría esta característica, cuando se entrevistaba con Dios- que abandonaban la tierra, retirando sus conocimientos a los hombres impuros e indignos, y borrando por desintegración las huellas de su paso por este mundo, se marchaban en sus carros voladores movidos por luz, a su mundo y hierro y metal”. En los primeros libros introducidos por los Judíos en la Biblia, se pueden leer recuerdos de estas visitas de seres desconocidos, o venidos desde afuera, de otra parte, ó de nuestro mismo mundo, como el libro de Ezequiel, o los relatos de Enohc, que desaparecía para remontar el cielo en misteriosos arcos de luz, o como en los antiguos libros sagrados Hindúes, Bhágavat-Puraná, Rāmāyaṇa y el Majábharata: “Naves que surcaron los cielos, en el origen de los tiempos, que parecían nubes azuladas en forma de huevo, o de globos luminosos, que podían dar la vuelta al mundo varias veces en poco tiempo”. “Impulsadas por una fuerza etérea que golpeaba fuertemente la tierra al partir, y por vibraciones que salían de una fuerza invisible”. “Emitían sonidos dulces y melodiosos e irradiaban bellos colores brillantes como fuego”. “Su trayectoria no era recta, una larga onda que las acercaba, y las alejaba de la tierra”. “Estaban hechas de aleaciones de varios metales blancos, y de poco peso, y otros eran Rojos y Verdes”. La información que en estas obras se describen, datan de más de Cinco mil años, y sin duda se inspiraron en recuerdos mucho más remotos. En otro libro sagrado Hindú, el “Mausola Purva” figura esta singular descripción incomprensible para cualquier hombre de ciencia del siglo XIX, pero que ha dejado de serlo para cualquiera de los seres de nuestra era: “Es un arma desconocida, un rayo de Hierro, gigantesco mensajero de la muerte, que redujo a cenizas a todos los miembros de la raza Vrishnis y de los Andhakas. Los cadáveres quemados eran irreconocibles. Los cabellos y uñas se les caían, los objetos de barro se rompían solos, sin causa aparente, los pájaros se volvían blancos y al cabo de corto tiempo se estropearon todos los alimentos. El rayo se deshizo en un polvo fino”. Y este otro, “Cukra, volando a bordo de un Vimana de gran potencia, lanzó sobre la ciudad triple, un proyectil único, cargado con toda la fuerza del Universo, una inmensa humareda incandescente, que parecía el resplandor de Mil soles, se elevó esplendorosa, cuando el Vimana hubo aterrizado parecía como un espléndido bloque de Antimonio posado en el suelo”. El Popol Vuh, libro sagrado de los Quichés de Centro América, habla de una civilización infinitamente antigua, que conocía las nebulosas y todo el sistema solar, los de la “Primera Raza, Keo” "Eran capaces de todo saber, estudiaban los cuatro rincones del horizonte, los cuatro puntos el arco del cielo y la forma redonda de la Tierra”.Un arqueólogo norteamericano, el Dr. Hyatt Verril usó Cincuenta años de su vida, buscando civilizaciones desaparecidas en América Central y Sur América, Según sus investigaciones, los gigantescos trabajos de talla hechos por antiguos, en las grandes ciudades, no fueron hechos con herramientas de tallar, sino con una especie de pasta radiactiva que corroía el granito, legada a ellos por civilizaciones todavía mas antiguas. En el altiplano Andino de Perú y Bolivia, la presión del oxigeno es la mitad de la del nivel del mar, y, sin embargo, viven allí personas hasta los cuatro mil quinientos metros de altitud. Los Cholos de esas altitudes, tienen dos litros de sangre más que nosotros y Ocho millones de Glóbulos rojos en vez de Cinco como nosotros, y su corazón late con mayor lentitud. El método de establecer la antigüedad por medio de Radio Carbono 14, revela la presencia humana desde hace Quince mil años, y otras investigaciones más recientes, con instrumentos modernos más sofisticados, hacen pensar que allí había hombres inteligentes desde hace Cincuenta mil años, que sabían trabajar los metales, que construyeron observatorios, que poseían Ciencia y Tecnología, y que construyeron Treinta mil años atrás ciudades gigantescas. ¿Guiados por quien?.El Dr. Verril tradujo de un texto antiguo al inglés, titulado “The Bridge of Ligh” (El puente de Luz), donde se describe: “Una ciudad preincaica, a la que se llegaba por un puente hecho de luz, -Un puente de materia Ionizada- que aparecía y desaparecía según la voluntad de los custodios de la ciudad, y permitía franquear un profundo desfiladero que de otra forma era inaccesible.” Hasta los últimos días de sus Ochenta años que vivió el Dr. Verril afirmó que la traducción de la escritura era autentica y que él lo había visto. Su esposa que le ayudaba en sus trabajos y le sobrevivió, lo siguió afirmando también hasta morir en el año de 1.950.Los filósofos nos han dicho muchas veces que el hombre es incapaz de comprender al mundo. El mundo no es absurdo, y el espíritu del hombre no es inepto para comprenderlo, al contrario es posible que el espíritu humano haya comprendido al mundo ya, pero no lo sepa todavía.Dónde nos encontramos hoy en día, Ya no existe la lógica del sentido común en la física moderna, una proposición puede ser a la vez verdadera y falsa, una misma entidad puede ser a la vez continua y discontinua.
Todo hombre lleva dentro de sí sus interrogantes, pero cada uno de nosotros es libre de subir a ese horrible promontorio del pensamiento y llevar antorchas para disipar las tinieblas, y llegar hasta la luz que se ve más allá, pero el pensamiento y la inteligencia humana, siempre avanzan muy despacio, aun en los grandes espíritus.
La naturaleza que a travéz de todas mis investigaciones me ha demostrado que es la mano ejecutora del creador, nos va a ir enseñando a medida que ajuste el próximo siglo, la forma como va a controlar al ser humano, aparentemente sin depredadores naturales. Nos va a mostrar la posición del eslabón que somos, en la cadena ecológica. Debemos estar prevenidos, porque lo que va a vivir nuestro siglo venidero va a ser más importante que la aparición del Budismo, estamos empezando a comprender, y para siempre, que la única religión aceptable para el hombre, es la que le enseñe ante todo a conocer, amar, y a servir apasionadamente al Universo, del cual el es el elemento mas importante, aunque la especie humana está por terminar su reinado.
La convulsión apocalíptica que conduce a la destrucción de una civilización es solamente el requisito indispensable para la regeneración de la humanidad y es él prologo para una nueva edad de oro. Por eso me pregunto: ¿Somos los únicos en el Universo? ¿Somos los Ultimos? ¿Se detuvo la evolución en el hombre? ¿Esta formándose un superhombre? ¿Ya está entre nosotros? ¿Será un individuo? ¿Será un ser colectivo?. Yo desearía que el nuevo hombre que se forme, fuese un ser colectivo, porque nada en el Universo es capaz de resistir la fuerza convergente de un numero suficiente de inteligencias agrupadas y organizadas. Pero no creo que la constitución de este ser colectivo sea el punto final de la evolución. El espíritu de la tierra, el alma de lo que vive en ella, y para ella no ha cesado de brotar. En la era de las multitudes el individuo muere, pero es la muerte la salvadora de la tradición espiritual. Morir, para nacer al fin. Muere la conciencia psicológica, para nacer la conciencia cósmica. Siente la formidable presión del dilema: Morir resistiéndose o morir obedeciendo. Mirando de cerca todo esto, refleja mejor el fondo de los pensamientos, y de las inquietudes del hombre de los nuevos tiempos, que los análisis de los estudios políticos - sociales; pronto nos daremos cuenta de ello cuando los que usurpen la función de testigos y vean las cosas nuevas, con ojos antiguos, sean fulminados por los hechos. En este mundo abierto a lo extraño, el hombre ve surgir a cada paso, puntos de interrogación, tan inmensos como eran los animales y vegetales en el periodo antediluviano. No están hechos a su medida. Pero ¿Cual es la medida del hombre? La sociología y la psicología han evolucionado mucho mas despacio que la física y la matemática. Es el hombre del siglo XIX que se encuentra de pronto en presencia de un mundo diferente. Pero el hombre de la sociología y la psicología del siglo XIX ¿es el hombre verdadero? Después de la revolución intelectual provocada por el “Discurso del Método”, después del nacimiento de las ciencias, y el espíritu enciclopédico, nos hallamos en un momento en que la inmensidad y la complejidad de lo real, deberán modificar necesariamente lo que pensábamos hasta hoy de la naturaleza del conocimiento humano, e involucrar las ideas, sobre las relaciones del hombre con su propia inteligencia. En otras palabras “Dios nos ha creado lo mínimo posible. En la libertad de este –Mínimo posible- puede estar la causa para darle mérito a esta facultad. Posiblemente Dios quiere que el hombre se rehaga a sí mismo”.
En una novela admirable, La Réquisitonnaire, Honorato de Balzac prevé el nacimiento de la Parapsicología, que se realizará en la segunda mitad del siglo XX e intentará fundar como ciencia exacta el “Estudio de los poderes Psíquicos del hombre”.
En 1891 Camille Flammarión declaraba “Nuestro fin de siglo se parece un poco al del siglo anterior. El espíritu comienza a cansarse de las afirmaciones de la filosofía que se califica de positiva. Creemos adivinar que se equivoca” Sir. H.R. Haggard, escritor Inglés muerto en 1925, en su novela “Maiwa’s Revenge” hace una descripción detallada de la evasión de su héroe, Allan Quartemain. Este es capturado por unos salvajes en la selva cuando escalaba una pared rocosa. Sus perseguidores lo tiene agarrado por un pie: el se libra de estos disparándoles un tiro por su lado derecho. Algunos años después de la publicación de la novela, se presentó un explorador inglés a la casa de Haggard. Vino especialmente de Londres a preguntar al escritor, como había podido enterarse de su aventura, con tantos detalles, pues el no había hablado de ello con nadie, por que quería ocultar el hecho de aquella muerte. Los pesimistas, ante los grande trastornos visibles que produce esta secreta emergencia, dicen que al menos hay que intentar salvar al hombre, pero este hombre no quiere ser salvado, por lo tanto no tiene que ser salvado, sino cambiado, este hombre, el de la psicología clásica y de la filosofía común y corriente ha sido ya rebasado y condenado a la inadaptación. Este mundo está sumergido ya en su tercera parte, lo han hecho sucumbir las mentes mediocres, y cerradas de personas que únicamente con estudios tradicionales, pretenden entrar al tercer milenio venidero, incondicionalmente, sin ningún otro aporte. Solamente su pobreza de espíritu, y su escasa visión de futuro les hace dignos de un poco de lastima y algo de consideración. El hombre tiene que sublimar su básico impulso de crecimiento, convirtiéndolo en una búsqueda de calidad, y asumir la responsabilidad por el planeta que domina, o perecer por una falsa cultura, eliminado así su propia especie. Hoy por hoy el hombre enfrenta, una nueva y gran amenaza como especie dominante del planeta. Ha encontrado al enemigo, y este, está dentro de el.
Releyendo aquellos viejos libros de alquimia, no de alquimia vulgar, sino la de los grandes maestros Hermeticos, encontré las respuestas a casi todas mis preguntas sobre el final de todo lo conocido, pero no esta la respuesta a como evitarlo. A mi juicio terminará en algún momento todo orden y sistemas establecidos, para dar paso a las sociedades secretas, que son las únicas que estan preparadas dialécticamente, para dirigir el mundo. Sociedades secretas a las que antiguos y modernos maestros de la alquimia han pertenecido, y pertenecen, como único modo de protegerse, de la envidia curiosa y nociva del ser humano, que daña solo por dañar. Que deberán eliminar las odiosas fronteras, y los odiosos ataques xenofobicos que durante siglos, han socavado las bases de nuestra unión fraternal, psíquica y astral. Veo ahora con más claridad que el fin de todo lo que conocemos como tal, está muy cerca. Aunque nos esforcemos por resolver el acertijo que en casi todos los libros sagrados se nos presentan, pero a la final esa es la solución, aunque siempre he creído que la respuesta está en los libros.
¿Que quedó de los millares de manuscritos de la biblioteca de Alejandría, fundada por Ptolomeo Soter, eran documentos irremplazables sobre la ciencia antigua, perdidos para siempre? ¿Dónde están las cenizas de las veinte mil obras de la biblioteca de Pergamo? ¿Que pasó con las colecciones de Pisitrato, en Atenas, y las miles de obras de la biblioteca de Jeruzalem, y la Phtah en Menphis? ¿Que tesoros contenían los millares de libros que fueron quemados en el año 213 A.C. por orden del emperador Cheu-Hoang-ti? Una vez mas el Hombre daña solamente por dañar o por temor a lo desconocido.
La Biblia, El Talmud, El Corán, y casi todos los libros sagrados parecen ser copias del libro sagrado de los "Dziam", según los que han tenido acceso a el, seria el texto más antiguo de la humanidad, un fósil literario que contiene toda la historia y todos los secretos de los orígenes de los hombres y las de las razas. El libro de Dziam habla de señores de faz resplandecientes, -Moisés adquiría esta característica, cuando se entrevistaba con Dios- que abandonaban la tierra, retirando sus conocimientos a los hombres impuros e indignos, y borrando por desintegración las huellas de su paso por este mundo, se marchaban en sus carros voladores movidos por luz, a su mundo y hierro y metal”. En los primeros libros introducidos por los Judíos en la Biblia, se pueden leer recuerdos de estas visitas de seres desconocidos, o venidos desde afuera, de otra parte, ó de nuestro mismo mundo, como el libro de Ezequiel, o los relatos de Enohc, que desaparecía para remontar el cielo en misteriosos arcos de luz, o como en los antiguos libros sagrados Hindúes, Bhágavat-Puraná, Rāmāyaṇa y el Majábharata: “Naves que surcaron los cielos, en el origen de los tiempos, que parecían nubes azuladas en forma de huevo, o de globos luminosos, que podían dar la vuelta al mundo varias veces en poco tiempo”. “Impulsadas por una fuerza etérea que golpeaba fuertemente la tierra al partir, y por vibraciones que salían de una fuerza invisible”. “Emitían sonidos dulces y melodiosos e irradiaban bellos colores brillantes como fuego”. “Su trayectoria no era recta, una larga onda que las acercaba, y las alejaba de la tierra”. “Estaban hechas de aleaciones de varios metales blancos, y de poco peso, y otros eran Rojos y Verdes”. La información que en estas obras se describen, datan de más de Cinco mil años, y sin duda se inspiraron en recuerdos mucho más remotos. En otro libro sagrado Hindú, el “Mausola Purva” figura esta singular descripción incomprensible para cualquier hombre de ciencia del siglo XIX, pero que ha dejado de serlo para cualquiera de los seres de nuestra era: “Es un arma desconocida, un rayo de Hierro, gigantesco mensajero de la muerte, que redujo a cenizas a todos los miembros de la raza Vrishnis y de los Andhakas. Los cadáveres quemados eran irreconocibles. Los cabellos y uñas se les caían, los objetos de barro se rompían solos, sin causa aparente, los pájaros se volvían blancos y al cabo de corto tiempo se estropearon todos los alimentos. El rayo se deshizo en un polvo fino”. Y este otro, “Cukra, volando a bordo de un Vimana de gran potencia, lanzó sobre la ciudad triple, un proyectil único, cargado con toda la fuerza del Universo, una inmensa humareda incandescente, que parecía el resplandor de Mil soles, se elevó esplendorosa, cuando el Vimana hubo aterrizado parecía como un espléndido bloque de Antimonio posado en el suelo”. El Popol Vuh, libro sagrado de los Quichés de Centro América, habla de una civilización infinitamente antigua, que conocía las nebulosas y todo el sistema solar, los de la “Primera Raza, Keo” "Eran capaces de todo saber, estudiaban los cuatro rincones del horizonte, los cuatro puntos el arco del cielo y la forma redonda de la Tierra”.Un arqueólogo norteamericano, el Dr. Hyatt Verril usó Cincuenta años de su vida, buscando civilizaciones desaparecidas en América Central y Sur América, Según sus investigaciones, los gigantescos trabajos de talla hechos por antiguos, en las grandes ciudades, no fueron hechos con herramientas de tallar, sino con una especie de pasta radiactiva que corroía el granito, legada a ellos por civilizaciones todavía mas antiguas. En el altiplano Andino de Perú y Bolivia, la presión del oxigeno es la mitad de la del nivel del mar, y, sin embargo, viven allí personas hasta los cuatro mil quinientos metros de altitud. Los Cholos de esas altitudes, tienen dos litros de sangre más que nosotros y Ocho millones de Glóbulos rojos en vez de Cinco como nosotros, y su corazón late con mayor lentitud. El método de establecer la antigüedad por medio de Radio Carbono 14, revela la presencia humana desde hace Quince mil años, y otras investigaciones más recientes, con instrumentos modernos más sofisticados, hacen pensar que allí había hombres inteligentes desde hace Cincuenta mil años, que sabían trabajar los metales, que construyeron observatorios, que poseían Ciencia y Tecnología, y que construyeron Treinta mil años atrás ciudades gigantescas. ¿Guiados por quien?.El Dr. Verril tradujo de un texto antiguo al inglés, titulado “The Bridge of Ligh” (El puente de Luz), donde se describe: “Una ciudad preincaica, a la que se llegaba por un puente hecho de luz, -Un puente de materia Ionizada- que aparecía y desaparecía según la voluntad de los custodios de la ciudad, y permitía franquear un profundo desfiladero que de otra forma era inaccesible.” Hasta los últimos días de sus Ochenta años que vivió el Dr. Verril afirmó que la traducción de la escritura era autentica y que él lo había visto. Su esposa que le ayudaba en sus trabajos y le sobrevivió, lo siguió afirmando también hasta morir en el año de 1.950.Los filósofos nos han dicho muchas veces que el hombre es incapaz de comprender al mundo. El mundo no es absurdo, y el espíritu del hombre no es inepto para comprenderlo, al contrario es posible que el espíritu humano haya comprendido al mundo ya, pero no lo sepa todavía.Dónde nos encontramos hoy en día, Ya no existe la lógica del sentido común en la física moderna, una proposición puede ser a la vez verdadera y falsa, una misma entidad puede ser a la vez continua y discontinua.
Voy a poner un ejemplo: Tomemos una hoja de papel y hagamos con una aguja dos minúsculos agujeros a muy poca distancia uno del otro, es evidente para el sentido común, que un objeto lo bastante pequeño para pasar por estos agujeros, pasara por uno o por el otro. A los ojos de la lógica, un Electrón, es un objeto, porque posee peso definido, produce un destello luminoso al chocar con una pantalla de Televisión y se oye el sonido de un golpe cuando choca con un micrófono. Muy bien ya tenemos un objeto lo bastante pequeño para pasar por uno de los orificios, ahora la observación con el microscopio electrónico nos señala, que el Electrón ha pasado a la vez por los dos agujeros. ¡Como! ¡Si pasa uno, no puede pasar por el otro!, Pues sí, ha pasado por los dos al mismo tiempo. Parece una locura, pero es comprobable experimentalmente. De los intentos de explicación de esta locura, han nacido varias doctrinas, entre ellas La Mecánica Ondulatoria. Pero la Mecánica Ondulatoria, no logra explicar totalmente un hecho que se mantiene fuera de nuestra razón, que escapa de nuestra realidad lógica, ¿Hablamos de cosa absurdas? El Electrón obedece a Leyes, La televisión es la realidad de esta locura. Uno de signos más asombrosos de la apertura producida, en el campo de la Física, es la introducción a lo que se llama hoy en día “Numero Cuántico de Rareza”, a grandes rasgos, veamos de que se trata: A principios del siglo XIX se creía ingenuamente que con Dos números, ó a lo mas Tres, bastarían para identificar una partícula, estos números serian su Masa, su Carga Eléctrica, y su Momento Magnético, la verdad estaba muy lejos de ser tan sencilla. Para describir completamente una partícula hubo que añadir una magnitud intraducible de palabras que se llamó Spin. Se había creído al principio que esta magnitud correspondía a un periodo de rotación de la partícula sobre si misma, algo que para el Planeta Tierra corresponde a un periodo de Veinticuatro Horas, que rige la sucesión de los días y las noches, pero se dieron cuenta que ninguna explicación tan ingenua y simplista de este genero podía mantenerse. El SPIN sencillamente era el SPIN, una cantidad de energia ligada a la partícula que se representa en forma matemática, algo así como: Una rotación sin que gire nada en la partícula. Un sabio Maestro Físico, Matemático; el Profesor Louis de Groglie, solo logró explicar parcialmente el misterio del SPIN, pero bruscamente se dio cuenta que entre las Tres partículas conocidas “Protón, Electrón, y Neutrón” y sus contra imágenes en le espejo, Antiprotón negativo, Positrón, y Antineutrón, existen una treintena de otras partículas, porque los Rayos Cósmicos son aceleradores y producen grandes cantidades de ellas. Ahora bien, los cuatro números habituales, Masa, Carga, Momento Magnético y SPIN, no bastaban para describir estas partículas, había que crear un quinto numero, tal vez un sexto, un octavo Etc. Y con toda naturalidad los Físicos, han llamado a estas nuevas magnitudes, “Números Cuánticos de Rareza” al igual que otras muchas expresiones, de la Física moderna que nos intrigan por sus nombre extraños, como: “Luz Prohibida” él “Mas Allá absoluto” y “Los continuos de Medida Nula”. “Los Continuos de Medida Nula” es igual a decir que hay Medidas sobre Universos inconcebibles y, sin embargo, son reales: El Numero Cuántico de Rareza tiene ramificaciones mas allá de física cuántica, tiene enlaces con el espíritu humano, La tierra está ligada al Universo, el hombre no esta solamente en contacto con el planeta que habita, Los Rayos Cósmicos, La Radio-astronomía, los trabajos de Física teórica, revelan contactos del hombre con la totalidad del Cosmos. Un espíritu que verdaderamente sea testigo de su tiempo, no debe ignorar esto.En los Rayos Cósmicos, cuando alcanzan la superficie de la tierra se encuentran una variedad de partículas muy peculiares, son los llamados “Mesones” entre ellos el Mesón “Mu” cuya duración sobre la tierra en de una millonésima de segundo, al cabo de este tiempo estas cosas efímeras se destruyen ellas mismas, por Radiactividad. Ahora bien, estas partículas han nacido a Treinta Kilómetros de la tierra, en una zona donde la atmósfera comienza a ser densa, para franquear esos Treinta Kilómetros han empleado mas de su tiempo de vida –considerando nuestra escala- pero su tiempo no es el tiempo nuestro, han pasado este viaje en la eternidad y no han entrado en nuestro tiempo hasta que pierden su energía al llegar al nivel del mar. No hay que creer que el tiempo transcurrido vuelva a la nada, el tiempo es uno solo y eterno, el pasado. El presente y el futuro, no son mas que enfoques diferentes. Es parecido a lo que decían los místicos antiguos, si el futuro ya existe, la Precognición es un hecho real. Todo esta orientado a una descripción de la Leyes de la Física, pero las Leyes de la Biología, La Psicología, en este continuo de cuatro dimensiones del tiempo, es decir: en el presente eterno, pasado, presente real, y futuro, tal vez, es solamente la Conciencia la que se desplaza. Por primera vez la conciencia es admitida de pleno derecho en las ecuaciones de Física Teórica. En el Presente Eterno, la materia aparece como un delgado hilo, tendido entre el pasado y el futuro, La conciencia humana se desliza a lo largo de ese hilo. De que medio se vale para modificar las tensiones de este hilo, hasta llegar al control de los acontecimientos? Un día se sabrá y ese día la Psicología pasará a ser otra rama de la Física. El Universo un día, fue montado como un gran reloj, que se parará en el momento que se le acabe la cuerda o se le afloje el muelle. Nada que esperar, nada de sorpresas. En este Universo de previsible destino, la vida apareció por casualidad, y habría evolucionado por el simple juego de las selecciones naturales de los mejores. Y en la cima definitiva de esta evolución, El Hombre: Un maravilloso conjunto mecánico, y químico. Dotado de una ilusion; La Conciencia, bajo los efectos de esta ilusión el hombre habría inventado, El Espacio, y El Tiempo, que son solamente visiones de la mente. Si alguien en el pasado hubiese imaginado que la Física absorbería un día el espacio y el tiempo, y estudiaría experimentalmente la curvatura del espacio y la contracción del tiempo habrían pensado que era un demente. El espacio y el tiempo no tienen una existencia real. Son solamente conceptos de físicos y matemáticos y temas de gratuita reflexión para filósofos y personas como yo preocupados por este tema. El hombre ante estas grandezas, nunca hubiera sabido que hacer con ellas sin la ayuda de Dios. Aunque no hay que contar demasiado con la ayuda de Dios, es posible que Dios si este contando un poco con la ayuda nuestra.
ISILO. ASGARD 1962